Un matrimonio diferente

Por Jorge Marcelo Espinoza Lasso. Foto de a.abcnews.com

Edith Windsor, (derecha) junto con su pareja Thea Spyer (derecha), es una de las muchas personas que se queja de no recibir los mismos beneficios que las parejas heterosexuales por la ley DOMA.

Edith Windsor, (derecha) junto con su pareja Thea Spyer (derecha), es una de las muchas personas que se queja de no recibir los mismos beneficios que las parejas heterosexuales por la ley DOMA.

Uno de los temas tabúes en los Estados Unidos, y en la sociedad en general, ha sido desde hace mucho tiempo la unión entre personas del mismo sexo. Sin embargo, en el 2013, el movimiento Lésbico Gay Transexual Bisexual (LGTB) ha adquirido una fuerza mucho mayor. Según la encuesta realizada por el Washington Post y ABC News el pasado 18 de marzo, 58 por ciento de los estadounidenses aceptan y aprueban el matrimonio homosexual. Esto representa un fuerte cambio a la postura existente en el pueblo norteamericano hace tan solo 10 años, en el 2003, cuando sólo 37 por ciento de la población favorecía este tipo de uniones.

Hoy en día, con gente como el jugador de basquetbol Jason Collins “saliendo del closet” el pasado 29 de abril, o como Ellen DeGeneres viviendo abiertamente un estilo de vida homosexual, uno pensaría que este tipo de matrimonios ya sería una realidad en los Estados Unidos de América. Sin embargo, leyes como la Propuesta 8 o el DOMA, de los cuales se hablará más tarde, que proveen a las familias heterosexuales de beneficios que los homosexuales carecen, todavía se aplican.

Es más, el matrimonio homosexual sólo se ha legalizado en 12  de los 50 estados estadounidenses, de los cuales cuatro fueron este año. Esto nos lleva a la pregunta: ¿Se llegará a legalizar el matrimonio homosexual en los Estados Unidos, un país que se jacta por ser el líder en la libertad de expresión? Y más importante, ¿Cuáles han sido los pasos y los obstáculos que ha pasado la comunidad LGTB para llegar a este momento?

La homosexualidad en la sociedad norteamericana ha sido siempre un tema delicado. Pese a que sí conocían casos de personas famosas que eran homosexuales, como el de los actores John Dall y Farley Granger, el tema era tratado con distancia y muy mal visto en la sociedad estadounidense. No sería hasta la aparición del movimiento hippie que la homosexualidad sería un tema que se tratase con más apertura. El fracaso de la Guerra de Vietnam provocó que el estadounidense promedio perdiese la fe en las instituciones conservadoras de la época.

Es bajo este contexto histórico que aparece Harvey Milk, el primer hombre abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público en el estado de California como  miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco. Su activismo político en favor de la comunidad LGTB se hizo muy notorio cuando públicamente reprobó e hizo campaña en contra de la Iniciativa Briggs, la cual obligaba a las escuelas a despedir a maestros homosexuales. Al final, la propuesta perdió, siendo uno de los primeros triunfos de dicha comunidad. Sin embargo, el trabajo de Milk no llegó muy lejos, ya que después de 11 meses en el cargo fue asesinado por el ex-miembro de la Junta de Supervisores Dan White.

Pese a que a partir de los setenta éste ya dejó de ser un tema tabú y se fue ampliando en la sociedad norteamericana, tomó bastante tiempo para que se considerase el matrimonio del mismo sexo como una opción. El  21 de septiembre de 1996 el presidente Bill Clinton aprobó la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA  por sus siglas en inglés), la cual define al matrimonio como la unión entre hombre y mujer, negando de varios beneficios a las parejas del mismo sexo a nivel federal.  Hechos como el asesinato de Mattehw Shepard, el 7 de octubre de 1998, por ser homosexual en la Universidad  de Wyoming llamaron al público a la reflexión.

Sin embargo, recién el 17 de mayo del 2004 el estado de Massachusets se convirtió en el primero en aprobar el matrimonio del mismo sexo, al cual le siguieron Conneticut, Iowa, Vermont, New Hampshire, Nueva York, Washington, Maine, Maryland, Rhode Island, Delaware y Minesota. Otros estados también permiten la unión civil parecida al matrimonio. El estado de California, pese a tener el centro gay más grande en el mundo en San Francisco, sólo reconoce el matrimonio homosexual pero no lo practica, tras la aprobación de la Proposición ocho (Prop 8) el 5 de noviembre del 2008, que definió el matrimonio en el estado de California como sólo entre hombre y mujer.  El debate que sigue surgiendo alrededor del tema es que la comunidad LGTB dice que el trato a las parejas del mismo sexo  sigue siendo discriminatorio y no reconocido a nivel federal por leyes como la Prop 8 y el DOMA.

De acuerdo con el Instituto Williams de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), apróximadamente el tres punto ocho por ciento de la población estadounidense se identifica como parte de la comunidad LGTB. Resulta difícil entender cómo un grupo tan pequeño de la población causa tanto impacto en las leyes y en los debates del pueblo estadounidense. Pero como dice el jefe de la investigación recién mencionada, Gary J. Gates, resulta muy difícil determinar el exacto número de gente que es gay, lesbiana o bisexual, puesto que muchos niegan su sexualidad en público.

Pese a que las estadísticas arrojan números pequeños, la comunidad LGTB está presente en muchos ámbitos de la vida estadounidense. Con gente famosa como Neil Patrick Harris, Jim Parsons, Ellen Degeneres, Matthew Bomer, Lee Daniels  y Mika viviendo abiertamente este estilo de vida, el tema se ha vuelto difícil de ignorar por parte de los sectores más conservadores de la política norteamericana. Es más, incluso miembros del partido republicano, el cual se opone fuertemente al matrimonio homosexual, han cambiado su postura tras saber que algún miembro cercano era gay. Este es el caso del senador Rob Portman el pasado 15 de marzo, tras enterarse que su hijo era homosexual.

Sin importar del tamaño que sea, la comunidad LGTB está haciendo fuerte presión en el gobierno federal. El caso de Edith Windsor este año resulta difícil de ignorar. Con 83 años de edad, esta mujer se vio obligada a pagar 363 053 dólares en impuestos tras la muerte de su compañera Thea Spyer, debido a que el DOMA no les concedía el beneficio de herencia libre de impuestos que sí se les concede a los matrimonios heterosexuales. Edith demandó al estado diciendo que el DOMA era inconstitucional y  el pasado 27 de marzo la Suprema Corte aceptó oír los términos de su demanda, por primera vez en la historia desde que el DOMA está vigente. Todavía no se ha declarado ninguna resolución por parte de la Suprema Corte. Pero la verdad es que todavía existe una fuerte discriminación contra los homosexuales en Estados Unidos, principalmente en los estados del sur, pese a considerarse como el país de la libertad.

“Había un chico gay en la escuela donde estudié. La verdad la escuela le dejaba hacer lo que quisiera, incluso vino vestido de mujer en Halloween”, asegura a este medio Xavier Rosero Olmedo, quien estuvo estudiando el último año en el pueblo de Winnie, Texas, y agrega: “pero a las familias que son conservadoras… republicanas, no les gustaba para nada y los viejos y papás se burlaban. Pero no se llegaba a la violencia física. Incluso me acuerdo hubo insultos por parte de algunos compañeros y él dejó de ir al colegio por un mes recibiendo clases particulares, decían.”

La verdad es que el tema del matrimonio homosexual sigue siendo controversial en Estados Unidos, particularmente en los lugares donde existe una mayoría republicana. Hoy en día 14 países aprueban el matrimonio homosexual. El más reciente fue Brasil el pasado 14 de mayo. Ahora hay líderes mundiales que llevan este estilo de vida, el ejemplo más notorio es Jóhanna Sigurðardóttir, primera ministra de Islandia hasta el pasado 23 de mayo, quien fue la primera mujer en ocupar el cargo y la primera mujer abiertamente lesbiana en ser jefa de gobierno.

Sin embargo, todavía falta mucho para ver que le espera al matrimonio de mismo sexo en los Estados Unidos. Todavía existe mucha oposición por parte de varias esferas de la sociedad, pero con casos como el de Edith Windsor parece inevitable que se vuelva algo aceptado a nivel federal. El próximo 20 y 24 de junio la Suprema Corte entrará en debate sobre si rechazar la Propuesta ocho, otro caso en debate, lo cual tendrá como consecuencia inmediata la legalización del matrimonio homosexual a nivel federal, pero queda mucho por ver.

“Éste es un asunto muy importante para muchas personas y la sociedad americana ha progresado tremendamente en la última década”, dice para nosotros Jacob Rudolph −joven perteneciente a la comunidad LGTB en Nueva Jersey cuyo video en el cual “sale del closet” y su participación en el controversial debate respecto a la terapia de conversión lo han hecho conocido en la prensa estadounidense− respecto al matrimonio del mismo sexo en los Estados Unidos y agrega: “Tengo esperanza en que el progreso continuará y el matrimonio será igual para todos”.

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