¿Y mi seguridad?

Por: Andrea Saint Martin Parada/Foto: eldiario.es

nsa

La NSA (al igual que el FBI) fue acusada por obtener información personal de los ciudadanos a través de sus redes sociales.

Miles de ciudadanos estadounidenses se encuentran inconformes después de descubrir que la “Agencia de Seguridad Nacional” (NSA) y la “Oficina Federal de Investigación” (FBI) cuentan con una gran cantidad de información personal obtenida de sus redes sociales y registros de sus llamadas telefónicas. No obstante, ¿es el gobierno de Estados Unidos el único culpable de esta situación? No, no lo es. Los ciudadanos, que tienen una necesidad de compartir todo lo referente a su vida privada, también son responsables de este grave hecho.

Con lo anterior no queremos decir que el espionaje hecho por la NSA y el FBI es correcto. La invasión a la privacidad es una grave violación a los derechos humanos de los ciudadanos, sin importar que se haya hecho con motivos de seguridad nacional. Si lo anterior fuera cierto, las cuentas y registros de las personas sin precedentes penales (o que muestran ser inocentes de cualquier culpa) no habrían sido registradas. Inevitablemente, esta situación llevará a una ruptura entre el gobierno y la población, ya que ninguno de los dos será capaz de creer en el otro.

El temor de la población estadounidense está justificado, principalmente, porque muchos de ellos no saben qué sucederá con su información. ¿Está a salvo? ¿Quedará en las manos de la NSA y el FBI? ¿Alguna otra persona podrá tener acceso a ella? Todas estas preguntas carecen de respuestas. Sin embargo, es aquí donde nos preguntamos si esos datos se encontraban seguros antes de ser extraídos por el gobierno estadounidense. Tristemente, aquella es otra pregunta que no se puede responder. Empero, nos lleva a entender que la culpa no se encuentra únicamente en el gobierno, sino también en los ciudadanos.

Los usuarios de las famosas redes sociales son los mayores culpables de esta situación. Ellos son los que escogen qué es lo que quieren compartir con el mundo, el medio por el que quieren hacerlo y la manera en que buscan darlo a conocer. Esa constante necesidad por presumir nuestras vidas nos ha llevado a publicar desde datos tontos hasta información vital que puede amenazar con nuestra seguridad (como nuestra dirección y los lugares y personas que frecuentamos).

La sociedad confía ciegamente en la “seguridad” que los portales web prometen sin saber que éstos tienen todo el derecho de compartir su información. Ese permiso se encuentra claramente especificado en el acuerdo de usos y términos que cada persona acepta antes de formar parte de la comunidad virtual de su elección. Tristemente, ninguna persona lo lee, por lo que acuerda que Facebook (y otros sitios) se conviertan en los dueños de sus vidas.

Las acciones de espionaje realizadas por el gobierno de Estados Unidos son delicadas y hablan del poco control que tienen sobre la seguridad de su nación. No obstante, y como ya se dijo anteriormente, no son los únicos culpables. Las personas deben de ser más consientes con lo que hacen en las redes sociales y saber que cualquier persona, en cualquier momento, puede llegar a tener acceso a su información. Lo que se debe hacer ahora es ser más cuidados, o al menos un poco más envidiosos con lo referente a nuestra vida privada.

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