Pemex: ¿privatización en puerta?

Por: Valeria Ordóñez Ghio/ Foto: EFE

pemex

EPN presentará los detalles de la iniciativa de manera oficial entre Agosto y Septiembre de este año.

La privatización de sectores públicos ha sido uno de los principales temas de debate en México desde la alternancia política en el año 2000. Los rumores de una posible privatización de la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) dispararon opiniones antagónicas por parte de los partidos políticos mexicanos cuando el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, anunció desde Londres el pasado 19 de junio de 2013, la iniciativa de abrir Pemex al capital privado, como parte de la Reforma Energética.

Privatizar se refiere al proceso mediante el cual las actividades de una empresa perteneciente al sector público son transferidas al sector privado, lo que implicaría que la empresa deja de regirse mediante meras legislaciones y comienza a depender plenamente de la oferta y la demanda, además de una modificación del Artículo 27 Constitucional.

Telmex: el antecedente

Teléfonos de México (Telmex) fue consolidado como un monopolio del Estado Mexicano en el año de 1972, cuando el entonces presidente, Luis Echeverría, adquirió el 51 por ciento de las acciones, convirtiéndose así en el socio mayoritario de la empresa. Sin embargo, la decadente calidad del servicio debido a la ausencia de competencia y falta de inversión, llevó al presidente Carlos Salinas, en 1990 a iniciar el proceso de privatización con tres condiciones muy específicas, descritas por Manuel Suárez de Asuntos Capitales:

  1. El control accionario mayoritario debería permanecer en manos mexicanas.
  2. La posición monóplica de la empresa no sería permanente.
  3. Se maximizarían los ingresos para el gobierno de la venta de Telmex.

Grupo Carso, en asociación con France Télécom y SBC Communications, compró el 53 por ciento de las acciones. Pero el proceso no fue sencillo: para reducir la oposición a la política de privatización, una de las negociaciones implicó convertir en accionistas a los miembros del sindicato de telefonistas, además de elevar las tarifas un 61 por ciento para lograr acreditar contra el pago de impuesto al servicio telefónico.

Si bien la privatización de Telmex trajo consigo una modernización de la infraestructura y una mejora del servicio, las tarifas se elevaron hasta encontrarse entre 25 y 30 por ciento por encima de los principales socios comerciales de México, lo que coloca al país en una posición incómoda al momento de hacer negocios.

A pesar de que el Gobierno Mexicano buscó promover la competencia en el servicio telefónico, Telmex posee más de dos terceras partes de las líneas telefónicas, por lo que se mantiene su condición monopólica.

“Sigue su posición dominante en el mercado (de Telmex), siguen sin resolverse los temas de interconexión con los participantes más pequeños (Axtel y Marcatel, entre otros). Como la infraestructura es suya (de Telmex), aunque la Ley diga que tiene que prestarla, hacen lo quieren con ella”, comenta Karla Peña, analista de Actinver Casa de Bolsa, para entrevista con CNN Expansión.

Respuestas ante la iniciativa

A pesar de que el mandatario mexicano reafirmó que la participación del sector privado no es privatizar, las respuestas por parte de figuras de la política mexicana no tardaron en salir a la luz.

El ex jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, calificó a través de su cuenta de Twitter, como “grave error estratégico” a la apertura de inversión privada en Pemex. Incluso, dio a conocer sus intenciones de asentar una posición común con el ex candidato presidencial y líder moral del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, y el líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador.

El también presidente de la Comisión de Ciudades Seguras de la ONU, Marcelo Ebrard, invitó al presidente Enrique Peña Nieto el pasado 20 de junio a mantener un debate el martes 25 de junio para discutir las especificaciones de la reforma a Pemex.

De igual modo, el presidente de Morena, Martí Batres, declaró al movimiento en “alerta roja” ante la posible privatización de Pemex. Batres afirmó en un comunicado que la iniciativa simbolizará “un verdadero suicidio” debido a que los ingresos de la industria petrolera representan la principal fuente de ingresos del país.

“Esta propuesta conviene a intereses económicos y extranjeros, no conviene a México. Ninguna compañía extranjera ha buscado el desarrollo de nuestra industria ni su modernización ni su mejora, lo que quieren es un nuevo episodio de capitalización de sus propias empresas”, señaló.

Por su parte, el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), César Camacho Quiroz, afirmó que la iniciativa se encuentra en el Pacto por México y se discutirá su definición en el Congreso de la Unión; reforzó la postura del presidente mexicano, “hacer de Pemex una empresa de clase mundial”: modernizarla con el apoyo de capital privado.

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