Repitiendo la historia

Columna de opinión/Por: Luis Daniel Santiago Vidargas Foto: http://www.elmundo.es

"La Bestia" después de la tragedia

“La Bestia” después de la tragedia

El ferrocarril de carga conocido como La Bestia, se  descarrilló la madrugada del pasado domingo 25 de agosto en la comunidad conocida como La Tembladera del municipio de Huimanguillo, Tabasco con alrededor de 250 centroamericanos indocumentados arriba del mismo, hondureños en su mayoría. Hasta el momento hay ocho víctimas mortales confirmadas, además de 18 heridos de gravedad. ¿Por qué es relevante esto para el mexicano común y corriente?

La bestia es un ferrocarril que es utilizado por inmigrantes ilegales centroamericanos en su camino a la frontera norte del país para cruzar a Estados Unidos buscando una mejor calidad de vida, el cual cruza buena parte del territorio nacional, desde la frontera sur hasta el bajío. Familias enteras se trepan al tren como mejor pueden, arriesgando su vida en el intento. Mismas familias que no reciben apoyo en su travesía.

¿Es el deber de México apoyar a estas multitudes de indocumentados? Sí. Todas esas familias que van en busca del sueño americano han agotado sus recursos y formas de desarrollo en sus países natales. Van con una mano adelante y otra atrás a ganar unos dólares haciendo de lavatrastos, empleadas domésticas, jardineros y demás. No son diferentes a la gran comunidad de poblanos en Nueva York, o a los tamaulipecos en Mcallen.

La migración ilegal es una constate en la gran mayoría de países en desarrollo. Evidentemente hace más ruido en nuestro entorno debido a que el destino principal de los inmigrantes nacionales es Estados Unidos. Pero el mismo rol que tienen los mexicanos en la unión americana, como meseros y demás, lo tienen en España los ecuatorianos y los africanos en general, los argelinos en Francia, los indios en Inglaterra o los turcos en Alemania.

¿Por qué no mostrar simpatía? Me atrevo a decir que las situaciones que atraviesan los centroamericanos en su paso por México es de las más riesgosas que puede haber. ¿Por qué no ofrecer asistencia de algún tipo, médica aunque sea? No es mi intención rebajarme a sentimentalismos clásicos, pero es cuestión de dignidad. Además resulta soñador imaginarse algún tipo de cooperación del gobierno ante esta situación.

El punto es que la migración es una situación constante en la condición humana desde antes de que existiera el sedentarismo. Y va a perdurar. Si el gobierno federal no puede tiene la “capacidad de ensuciarse las manos” con inmigrantes ilegales, que no les ponga el pie tampoco. Lo que sucedió con el descarrilamiento de la bestia es un síntoma. De hipocresía por que México pide a Estados Unidos derechos para inmigrantes mexicanos, pero deja a merced de polleros y otros personajes detestables a familias enteras que quieren un futuro mejor para sus hijos.

No se me ocurre una solución obvia para esta situación, más que apelar a la buena voluntad y piedad del gobierno federal. Quizá eso me vuelve un hipócrita más que se queja pero no propone soluciones concretas. O un iluso por esperar algún tipo de toma de conciencia por parte de las autoridades. Pero en estas circunstancias, me pongo en los zapatos de esas familias hondureñas, salvadoreñas, guatemaltecas, entre otras.  ¿Si esperar por un milagro no es una opción, que queda? Seguir montando a La Bestia, soñando con lo mejor pero esperando y anticipando lo peor.

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