Neruda: A 40 años de su muerte

Por: Samantha Figueroa

Pablo Neruda

Una semblanza sobre Pablo

 
 

La embajada de México en Chile tenía todo preparado para que Neruda tomara un avión con destino a México, pero éste optó por atrasar su vuelo dos días.

No volvería a volar

Hace ya cuarenta años de este trágico infortunio y, para recordar al poeta chileno, el Instituto Nacional de Bellas Artes organizó la mesa Pablo Neruda. A 40 años de su muerte en la Sala Manuel M. Ponce dentro  del Palacio de Bellas Artes. Fueron los escritores mexicanos: Hugo Gutiérrez Vega, Homero Aridjis, Mario Casasús, Rafael Vargas y Víctor Toledo, quienes participaron en ésta.

“Él nos enseña que todo es poetizable; desde una cebolla y sus capas que se sostienen por prodigio, o una de sus obras elementales, que es la “Oda al caldillo de Congrio”, ese pescado chileno…”, dijo Gutiérrez Vega.

 Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, mejor conocido como Pablo Neruda, nació en Parral, Chile, el 12 de junio de 1904. Estudió la carrera de Humanidades en una comuna de la Región de La Araucanía, Temuco, en donde su entorno natural marcó su poesía.  Fue en Temuco, donde publicó su primer artículo “Entusiasmo y perseverancia en el diario La Mañana”.

En 1921 comenzó a firmar definitivamente con su seudónimo de Pablo Neruda, principalmente para evitarle la vergüenza a su padre de tener un hijo poeta; en 1924 publicó “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, el poemario que lo lanzó a la fama y con el cual trata de salir del posmodernismo por el que fue influenciado.

Tuvo una gran carrera diplomática siendo cónsul en varios lugares como: Sri Lanka, Singapur, Buenos Aires, Madrid y México, entre otros. Llamó a su concepción poética de ese entonces “poesía impura”, que demostraba la gran influencia del surrealismo. Al ser asignado cónsul general en México decidió reescribir Canto General de Chile, que fue publicado clandestinamente en Chile. La mayoría de los 250 poemas de esta publicación fueron escritos en momentos difíciles para el poeta, cuando Neruda vivía en la clandestinidad en Chile al ser perseguido por ser miembro del Partido Comunista de Chile.

Neruda, se comprometió con el gobierno republicano cuando estalló la Guerra Civil en España en la cual su gran amigo, Federico García Lorca, fue asesinado. Su poesía se caracterizó por una orientación hacia cuestiones políticas y sociales. Fue es esta época en la que conoció a Octavio Paz, con quien tuvo una relación amistosa en un principio pero fue en México en donde hubo un altercado entre estos dos poetas. Veinte años después se reconciliaron y Paz expresó lo siguiente de Neruda:

“Musito el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido.”

El año del 1945 fue uno muy importante para el poeta, ganó el Premio Novel de Literatura, fue electo senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta y se unió al Partido Comunista. Al siguiente año de elecciones quedando como presidente Gabriel González Videla, del partido de Alianza Democrática, hubo una gran persecución contra los comunistas Chilenos y Neruda se transforma en el más fuerte antagonista del presidente, provocando su exilio por el cual termina en París, donde fue ayudado por Pablo Picasso hasta que su situación se regularizó.

Recibió el Premio Internacional de la Paz en 1950 por su poema Que despierte el leñador; en 1953 se le otorgó el Premio Stalin para la Consolidación de la Paz entre los Pueblos; en 1965 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford.

Pablo Neruda murió de cáncer de próstata el 23 de septiembre de 1973 en Santiago, a los 69 años. En el 2011 el asistente del poeta  aseguraba que Neruda había sido asesinado en la clínica tras aplicársele una inyección letal incriminando al gobierno de Chile por hacer esto. Sin embargo, esto no se ha comprobado.

Una vida vivida con intensidad, pasión, conflictos, discusiones, pero que a pesar de todo fue sobrellevada con pura poesía; esa fue la vida de Pablo Neruda.

“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.”

                                                                                                            -Pablo Neruda.

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