Violación mundial de la privacidad

Por: Luis Daniel Santiago Vidargas / Foto: washington post

Edward Snowden (crédito: washington post)

Edward Snowden

Desde hace algunos meses salió a la luz una situación un tanto incomoda para el gobierno de Estados Unidos. Se reveló que Edward Snowden, quien laboraba como contratista para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés), filtró a través de múltiples publicaciones como The Guardian  y The Washington Post documentos clasificados (es decir secretos) de la agencia en cuestión.

Edward Snowden, evidentemente huyó despavorido de Estados Unidos, y en estos momentos vive bajo asilo político temporal en Rusia. Entre los documentos que liberó, se encuentran detalles sobre programas de vigilancia masiva por parte del gobierno estadounidense, británico e israelí sobre la población, así como las practicas de espionaje llevadas a cabo por parte de Estados Unidos a múltiples jefes de estado, así como el uso de tácticas como la intervención de teléfonos o la intromisión en los datos personales de Internet en aproximadamente 35 países, México entre ellos.

Ahora el director de la NSA, Keith Alexander, dijo que mucha de la información que tiene en su poder dicha agencia, fue cedida por parte de los países “agredidos” y que dichas naciones son en realidad las que operan las redes de espionaje sobre la población.

Este hecho a mucha gente le sorprendió. A mi no. Lo único que demuestra lo que pasó es que se  confirma la hipocresía con la que opera la potencia número uno del mundo. Suponiendo que lo que el director de la NSA fuera cierto, analicémoslo con un poco de sentido común. Entendería que España (uno de los países más afectados por estas prácticas) le pasara algunos datos sobre ciertas llamadas intervenidas a Estados Unidos, porque tienen como objetivo encontrar al líder de la ETA, por decir algo. Eso no justificaría que Estados Unidos interceptara las más de 60 millones de llamadas que espió en España.

Es otro símbolo de decadencia en el reino del tío Sam y sobretodo de ineptitud de Barack Obama, quien en teoría es un presidente “cool” porque es amigo de deportistas y raperos escriben canciones alabándolo. Sin embargo, al compararlo con su predecesor, George W. Bush, las únicas diferencias se encuentran en la situación económica del país. Obama no ha cerrado Guantánamo como prometió (promesa fundamental durante su campaña), no ha logrado una reforma migratoria, su reforma de salud ha sufrido varios cambios y esta a punto de invadir innecesariamente Siria.

Mientras tanto, las nuevas generaciones en Norteamérica están creciendo con elementos como las drogas como parte integral de su vida. No soy un mojigato ni nada. No tengo nada en contra de la marihuana; sin embargo, la situación con dicha droga, que esta tan impregnada dentro de la sociedad, es insostenible. Ya que el momento en el que todavía se podía evitar su consumo, por desgracia ya pasó hace tiempo, se debe legalizar ya para evitar el crecimiento de violencia relacionada con su venta.

 

 (crédito: The Washington Post)

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