Las novias del Yihad

Aqsa Mahmood junto con otras dos jóvenes muhajirah

Aqsa Mahmood junto con otras dos jóvenes muhajirah (twitter.com)

 

Michelle López

 

Las fuerzas del Estado Islámico son un tema relevante de la escena política internacional. Casi a diario recibimos actualizaciones de los horrores que ocurren en las tierras sirias dominadas por ISIS, y millones de sirios buscan huir de la creciente guerra. Son principalmente espantosas las historias que circulan respecto al trato que reciben las mujeres. Sin embargo, cada vez son más las mujeres que abandonan sus hogares en países de Europa y Norteamérica para sumarse a las fuerzas yihadistas.

Tal es el caso de Aqsa Mahmood, una joven escocesa de 19 años que dejó Glasgow a escondidas para llegar a Siria por la única vía que permanece abierta: Turquía. Ya ahí, llamó a sus padres para anunciar que nunca volvería a casa: ya era parte del Estado Islámico. Pocos días después, había adoptado el nombre Umm Layth y estaba casada con un militar yihadista.

No es la única. Destacan casos como el de Yussra Hussein, británica de 15 años; Salma y Zahra Halane, gemelas de 16 años; Sabina Selimovic y Samra Kesinovic, austriacas de 15 y 16 años que se fueron juntas y recientemente anunciaron los embarazos de ambas. Todas ellas recurren a la misma estrategia: desaparecen repentinamente de sus casas y la siguiente vez que vuelve a saberse de ellas han llegado a Turquía, donde contactos previamente establecidos las ayudan a cruzar a Siria y llegar hasta el núcleo de ISIS.

Sabina Selimovic y Samra Kesinovic

Sabina Selimovic y Samra Kesinovic

Aqsa Mahmood se ha vuelto quizá el elemento más prominente en las legiones femeninas del Estado Islámico. A través de sus cuentas de Twitter y Tumblr la joven ahora se dedica a promover este tipo de migración (conocida como muhajirah) entre otras mujeres como ella. Envía consejos sobre cómo viajar, qué llevar, qué esperar durante las primeras semanas de adaptación. Comparte también versos del Corán como apoyo moral, y algunas imágenes o pequeñas anécdotas del día a día en su nueva vida; todo lo anterior tiene el propósito de reclutar a más chicas a su nueva fe. Y vaya que lo ha conseguido.

¿Cuál es el perfil de estas mujeres? Se trata de chicas jóvenes, incluso adolescentes, cuyas familias musulmanas se establecieron en países de primer mundo como Suecia, Inglaterra, Francia, o Estados Unidos. Hasta estos momentos habían llevado una vida que podría considerarse ‘normal’: buena relación en el hogar, iban a la escuela, tenían amigos. Sin embargo, ya sea vía Internet, textos religiosos, o algún conocido, empiezan a adentrarse en la ideología islámica radical. Cambian sus hijabs por los más conservadores niqabs, velos donde sólo resultan visibles los ojos. Empiezan a establecer nuevas relaciones por Internet, hasta conocer a alguien que puede ayudarlas a irse a Siria. Huyen de su casa y llegan a la zona de conflicto. Casi inmediatamente se casan.

Las impulsa un deseo de heroísmo. A comparación de una vida potencialmente rutinaria y simple en Occidente, la posibilidad de combatir en una guerra, defender un ideal, y hasta llegar a convertirse en mártires del Islam, resulta enormemente atractiva. Quieren destacar, quieren ser alguien verdaderamente relevante. Historias como la de Aqsa, cuya carrera política y social va en ascenso, les resultan cautivadoras. En cuanto llegan a Siria, las jóvenes son acogidas por las que llegaron antes, e ingresan a una especie de hermandad. Sus perfiles de Tumblr y Twitter revelan estrechas y afectuosas relaciones entre todas ellas. Esta potencial cercanía íntima y familiar con mujeres que comparten su edad, pensamientos, e ideales, es otro imán poderosísimo.

La incorporación de estas jóvenes a ISIS es parte fundamental en la estrategia de esta organización. Ellas cumplen numerosas funciones: se encargan de la parte mediática, con enorme presencia en las redes sociales para reclutar nuevos elementos y enviar advertencias a sus países de origen; forman escuadrones de policía para asegurarse de que todas las ciudadanas cumplan con los rigurosos códigos de vestimenta -los hombres tienen prohibido el contacto con las mujeres, por lo que se hace necesaria la policía femenina. También administran los hogares y cuarteles: cocinan, limpian, mantienen todo en orden. Finalmente, tienen hijos, algo crucial para una organización que busca cimentarse como gobierno y régimen de vida. Las llamadas ‘novias del yihad’ están dando a luz a las nuevas generaciones del Estado Islámico.

Los padres de Aqsa afirma que su hija ‘los ha traicionado’. Por su parte, ella afirma que ya está completamente desligada de su vida en Escocia, lugar al que sólo volverá para ‘levantar la bandera negra’. La comunidad musulmana en el Reino Unido ha expresado su repudio a la migración masiva de estas jóvenes, pero sobre todo su dolor. “Aunque no la conozco (Yussra Hussein) es una niña musulmana,” afirma Fatima Ali, estudiante de 18 años. “De cierta forma es una hermana. Pero ha roto este lazo. Eso tiene un impacto negativo en cada hermana.”

Apenas hace una semana fue dado a conocer un video grabado secretamente en las calles de Siria. Este video muestra un una parte un café internet donde varias mujeres conversan por Skype. “No volveré,” se oye a una joven francesa . “Métetelo en la cabeza, no volveré nunca. Estoy muy bien aquí, mamá.”

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