Todo tiene su tiempo, todo a su ritmo va en La Vida Extraordinaria de Pippin

Por: Ana Gabriela Coro/Foto: www.flickr.com

Cartel

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Final

Final

Tuvo lugar el Remake de la famosa historia española, la vida extraordinario de Pippin, en el teatro Banamex, Zentrika, de la Ciudad de México, montada por La Escuela de Teatro Musical de la reconocida Compañía Lily Álvarez Sierra.

 

Hace ya dos semanas, o tal vez tres, tuvo lugar la obra en un teatro que se encuentra dentro de la plaza Zentrika en Santa Fe. El público estaba muy emocionado; al parecer todos eran familiares cercanos de los actores, directores, productores, escenógrafos y demás. Mi prima fue la actriz principal, en realidad no convivo mucho con ella, cuando nos vemos nos llevamos bastante bien pero no es muy seguido. Y fue por eso en especial que me llamó la atención que me invitará. Cuando vi la invitación me pareció obvio que sería algo muy importante para ella y por eso me invitó.

El público comenzó a llegar en punto de las 13:00 horas. A mí me pareció una buena idea llegar antes para comer en algún restaurante adentro de la plaza donde está en teatro Banamex. Al entrar al estacionamiento me sorprendí, no sé si de forma positiva o no; Justo atrás de mi entró un amigo que hace unos años fue mi mejor amigo. Cuando nos saludamos fue un poco incómodo pero fue rápido y seco.

Comí en un restaurante japonés ubicado en una terraza desde donde vi como todos los espectadores comenzaban a llegar, la mayoría con ramos de flores para sus conocidos o familiares. Pagué la cuenta y me dirigí directamente a la entrada del recinto, estaba a punto de empezar.  Me senté a esperar la tercera llamada.

Se obscureció la sala y en eso vi que mi amigo iba entrando, me acordé que su hermana era parte de una compañía de teatro y era la encargada de la escenografía, entonces ya todo me quedo más claro.

“Todo tiene su tiempo, todo a su ritmo va, dame un camino y buscaré cómo llegar”, con esa declaración el Príncipe Pippin inicia la aventura para encontrar su destino.

El relato comienza entrando en un mundo circense que te platicará la vida de Pippin, el hijo primogénito de Carlo Magno. La presentadora, narradora y dueña del circo empieza la escena prometiéndole al público infinidad de actos maravillosos, mágica, piruetas y acrobacias.

El joven vive con la idea de que su vida tiene que ser extraordinaria, algo fuera de lo común, algo de lo que todo el mundo hable en el futuro. Después de varios intentos para lograrlo, sin ningún resultado satisfactorio, el público vive la tensión de un grupo de cirqueros queriendo ayudar a Pippin y a ellos mismos a encontrar su misión en la vida.

El final de la obra es muy intenso, habla de hacer las cosas como siempre has querido, ser lo que quieres, sin importar lo que otros digan. Dejar de lado los distractores negativos que te impiden hacer lo que te apasiona.

Al salir del teatro, todos comentábamos lo que pensábamos de la obra y de qué manera nos había tocado. Volteé a ver las escaleras eléctrica para subir a la planta baja del centro comercial y me di cuenta que no me había podido despedir de mi “ex amigo”, él ya se estaba yendo. Pensé un segundo en la obra y como podía tener algo que ver con lo que estaba pasando justo en ese momento. De tener un amigo que valía tanto la pena, lo perdí por algo que no tenía mucho sentido.

Me distraje pero al volver a pensar en eso me di cuenta que tenía que hacer algo para que eso cambiara, y en eso estoy.

 

 

 

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