Opinión: Guerra de pedradas virtuales

Por: Sarahí Martínez./ FOTO: Twitter

Felipe Calderón inicia una lucha virtual innecesaria, con motivo de un tema extra político con el mandatario venezolano Nicolás Maduro. El ex presidente hace un mal uso de su libertad de palabra y expresión en las declaraciones.

Todos tienen derecho de expresarse sin importar su puesto o labor, pero hay ocasiones en las que no sólo hay que ver si se tiene o derecho o no a expresar un comentario, sino si es prudente o no lo es. En este caso el ex mandatario mexicano no tuvo eso claro, y si bien su comentario podría ser válido en cualquier otro ciudadano, no lo es en él por las obvias consecuencias que iba a desatar, y que desataron.

La acción de Calderón fue irresponsable porque la personalidad a la que involucra representa a un país entero, lo que implica poner en la cuerda floja relaciones políticas entre los países. Además de innecesario fue poco conveniente involucrar algo político con algo tan simple y entretenido como lo es el fútbol. Él mismo se dio cuenta que hizo mal y tuvo que terminar con un tuit de felicitación a la selección venezolana por su triunfo.

Y es que la discusión no queda entre dos personas, menos cuando lanza la pedrada desde una red social como lo es Twitter. Calderón no midió el impacto de sus palabras, y empezó una verdadera revolución virtual, en donde varios funcionarios políticos se involucraron, y la gente de ambos países se dejaron oír.

Independientemente de si se comparte la opinión de Felipe Calderón o no, debe dejarse en claro que para la figura que representa no fue algo correcto. Sus justificaciones resultan vagas, pues habla de que se tiene que hacer algo para mejorar la situación venezolana, pero ésta no es la forma de hacerlo, y parece más burla por la forma sarcástica en la que lo dijo. Los comentarios siguientes con respecto a la situación venezolana pierden toda seriedad porque el primer comentario está relacionando con un evento deportivo que nada tiene que ver.

Todos tienen el derecho de hablar y expresar su opinión, incluso una figura política como la de Felipe Calderón Hinojosa, pero hay que saber cuando es pertinente compartirla y medir consecuencias, y si puede causar alguna disputa, mejor no decirla. Como dice el dicho, si no tienes nada mejor que decir, mejor no digas nada.

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