El viajero sin rumbo

 

Koudelka

Momento exacto de la invasión de Praga, 1968

Por: Iván Alamillo / Foto: Josef Koudelka

Entre todos los fotógrafos documentalistas del siglo XX, Josef Koudelka se encuentra inmortalizado en las vitrinas de los gigantes. Koudelka, de origen Checoslovaco, marcó un hito en la fotografía monocromática y revolucionó tanto el studium como el punctum Barthesianos. Su mirada nos regala una profunda inmersión en la naturaleza humana y en la contemplación fotográfica, su obra continúa siendo estudiada y valorada hoy en día. 

Josef Koudelka nació en Boskovice, Moravia (Checoslovaquia) en 1938. De pequeño, sus pasiones abarcaban la música folklórica, los aviones y la fotografía, misma que conoció gracias al aficionado panadero de su comunidad. Obtuvo su primera cámara gracias a su arduo trabajo recogiendo fresas para venderlas al hombre de la heladería; fue así como Koudelka emprendió el camino, camino que hasta la fecha, sigue recorriendo.

A pesar de su falta de práctica y conocimiento fotográfico, Koudelka desarrolló un sentido de las formas y la composición majestuoso, sus primeras fotografías fácilmente engañan al ojo humano haciéndolo pensar que se está ante el trabajo de un conocedor. Con poco fondo pero mucha forma, Koudelka comenzó a realizar un cuerpo de obra lleno de un poderoso contenido estético y artístico.

“Cuando estaba en Checoslovaquia no sabía mucho de pintura y era el peor en la clase de dibujo. Algunas personas observan cierta influencia de la pintura en mis fotografías pero eso no es consciente.” Declaraciones recogidas en el blog oscarenfotos.com. Su don comenzaba a desarrollarse poco a poco, guiado por su intuición y un agudo sentido de la contemplación, Koudelka estaba destinado a convertirse en un grande de la fotografía.

Tras practicar su fotografía en el teatro, adquirió una dimensión del espacio-tiempo diferente, dominó el manejo de la luz y las sombras y comenzó a desarrollar su tan característico estilo onírico y sombrío. Una fecha clave en la vida y obra de Koudelka es el año de 1968, Praga se ve invadida por el ejército soviético.

Un joven Koudelka se propone salir a las calles y documentar el hecho; esta serie de fotografías lo impulsaría tiempo después para ganar reconocimiento mundial y recibir la medalla “Robert Capa de fotoperiodismo.

La invasión por parte de la URSS y el inminente riesgo que la invasión implicaba orilló a  Koudelka a salir de su país para nunca regresar. Fue aquí cuando se convertiría en un nómada de la imagen, en un viajero sin rumbo fijo y en una leyenda de la fotografía. Koudelka centró su cuerpo de obra en el pueblo Romaní, mejor conocido como gitanos. Su viaje se explayó a varios países de Europa y duró varias décadas, Koudelka encontró en los gitanos un mundo fascinante que impregnaba con su significado.

Su publicación “Exilios”, es su obra más conocida; en este libro se muestran los caminos que el fotógrafo recorrió a lo largo de los años, pero no solo esto, las imágenes plasmadas en él muestran una verdadera y única visión cosmológica del mundo. Con un ambiente contrastando vida y muerte, fue este impreso que terminó por colocar a Koudelka en el olimpo de los gigantes.

Considerado por muchos maestros de la fotografía como Henri Cartier-Bresson como un icónico del arte fotográfico, fue como logró ingresar en la prestigiosa e histórica agencia Magnum Photos. Gracias a su constante trabajo es que hoy en día se le considera un pilar elemental del Fotodocumentalismo del siglo XX y del mundo del arte.

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