Crónica: La estadía perpetua del Jazz

Por Dámaris Moreno/ Foto por: Dámaris Moreno.

 

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Jazz en la casa.

La ejecución del instrumento fue majestuosa, la jazzista Bárbara De la Sota presentó su concierto sin reserva alguna, demostrando todo el esplendor de su talento, en compañía del baterista Diego De la Sota y el bajista Pablo Vilchis, quienes cautivaron a toda la audiencia con la armonía perfecta. El concierto termino en ovación, con aplausos y gritos de parte de un público que se dejó enamorar con la música de jazz.

El concierto se llevó a cabo en el auditorio Silvestre Revueltas, en el Estado de México, el jueves 24 de septiembre. Las personas comenzaron a llegar desde horas antes de la presentación. Se notaba el entusiasmo de la gente. Algunos llevaron flores y algunos más,  llevaron su pasión por la música.

Minutos antes de la hora que empezaría la presentación, la gente empezó a acceder al auditorio, procurando tomar el lugar más cercano al escenario para presenciar más de cerca la obra de arte que estarían a punto de presenciar. Los músicos estaban bajo el escenario ya que esperaban el momento en que subirían para empezar a tocar.

La hora dio en su punto, los músicos subieron al escenario. Bárbara tomó su guitarra y ajustó el talí. Su expresión cambio de una tranquilidad a una seriedad por lo que estaba a punto de pasar. —Un,do-tre,cuatro.— Expresó Bárbara. El concierto comenzó.

Las piezas interpretadas por el trio fueron ‘’Tenderly’’ de Jonathan Kreisberg, ‘’Seven Steps to Heaven’’ de Miles Davis, ‘’Huasteca’’ de Emmanuel Mora, ‘’101 Eastbound’’ de Fourplay, ‘’Four On Six’’ de Wes Montgomery, ‘’Red Clay’’ de Freddie Hubbard y ‘’Segundos’’ de la misma Bárbara De la Sota.

Desde la primera canción, se podía sentir la emoción que la canción provocaba. La jazzista mostraba gestos de nerviosismo en la primicia de la presentación, pero conforme el setlist  avanzaba, su postura cambió a un goce total de lo que las notas musicales iban formando. Cada canción contó con improvisación de cada músico y los instrumentos exigían su lugar en el auditorio.

Durante todo el concierto, se podía apreciar la comunicación visual que tenían entre los musicos, pues se comentaban con miradas quién empezaría una improvisación, en qué momento terminaría la canción, e incluso se compartían lo bien que se sentían por estar en ese momento, en ese lugar.

El concierto tuvo una duración de aproximadamente una hora. Al terminar, todo el auditorio se puso de pie y aplaudió con una tremenda ovación. Los músicos terminaban la presentación con sonrisas prominentes y una alegría indiscutible.

El concierto se celebró por la titulación de Bárbara De la Sota del Conservatorio de Música del Estado de México, en el cual terminó sus estudios en verano de este año. Se ha sumado a ser de aquellas personas que no permitirá que el jazz muera.

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