La venida del Papa, un recordar de la esencia del Mexicano Guadalupano.

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Regina María López Vilá

El viaje del papa a México ha sido uno de los sucesos más impactantes y conmovedores que México ha tenido desde hace mucho tiempo. La misión que Juan Pablo II inició en visitar la patria en dónde La Virgen puso su pie derecho, continúa con la visita del Papa Benedicto XVI y finalmente culmina con la visita del Papa Francisco. 

Desde que Jorge Mario Bergolio inició su papado ha retomado la regla Franciscana dentro de la Iglesia Católica, con ese espíritu de pobreza que Francisco de Asís predicaba en momentos de obscuridad dentro de la “Santa Sede”. La revolución que este santo quiso predicar, fue retomar el evangelio de Cristo desde sus raíces, en la caridad y hermandad de los primeros cristianos. El Papa Francisco ha querido seguir las huellas de este gran santo utilizando palabras de quebrantamiento para muchos que acostumbran una vida de “nobles”. Así como lo menciona el papa “No se necesitan príncipes, sino una comunidad de testigos del Señor”

México está viviendo una época de oscuridad, en dónde la devoción se ha visto oprimida por la violencia, corrupción, narcotráfico, falta de unidad y congruencia. La ceguera dentro de la política ha construido un gobierno con muros de mentira y riqueza. El Papa Francisco, en su estancia de Ciudad Juárez mencionó a Nínive, aquella ciudad bíblica que tras la advertencia del Profeta Jonás retomó la vivencia que Dios pidió a su pueblo. Con esta analogía, el Papa dio alusión a México como un país que se encuentra en peligro de caer en la destrucción moral, perdiendo su esencia del cristiano, puede retomar las raíces del “Mexicano Guadalupano” y dejarse abrazar por la madre de esta Tierra.

Francisco, dentro de su estancia en México  –considerando que era la primera vez que un Papa era acogido dentro del palacio nacional– retomó temas de índole política y social buscado reconstruir la dignidad humana que el narcotráfico destruyó, dejando cenizas de corrupción a su paso. La integridad y caridad del cristiano también se considera dentro de la política, pues recalcó la responsabilidad del gobernante en su lucha de buscar un país mejor.

“Nos lleva inevitablemente a reflexionar sobre la propia responsabilidad a la hora de construir el México que queremos” y aseguró que un futuro esperanzador se forja cuando la sociedad se empeña en el bien común. “Cada vez que buscamos el camino del beneficio de unos pocos (…) la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión, la violencia”, mencionó el Papa en su visita al Palacio Nacional.

La caridad de cristo tiene que reflejarse en cada uno de sus representantes, ya sean de órdenes menores a grandes cargos como cárdenles o el mismo “Vicario de Cristo”. El Papa Francisco ha reflejado esa misma alegría y amor a todos los que quisieron acercarse a él. Esta alegría, viveza y amor la trasmitió a aquello que “representan la riqueza, la esperanza y la dignidad de México de esta forma conquistó el corazón de los jóvenes. Francisco reconoció que los jóvenes llevan una semilla, que si logramos sembrarla de manera correcta, haremos crecer árboles frondosos, que fructifiquen las nuevas generaciones.

Finalmente, el pueblo México tiene un gran llamado ante los ojos de Dios, y el representante de Cristo aquí en la Tierra nos lo recuerda con, no solo las palabras, sino no con la vivencia del amor y la caridad en vida.

 

 

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