BAHIDORÁ, visita a la Terra Incógnita.

terraincognita

Por: Pablo Monroy

“Aquí es La Terra Incógnita, donde la curiosidad despierta y la creatividad abunda; donde exploramos nuevas formas de ser y hacer, y expandimos las fronteras de nuestra imaginación. El Carnaval es nuestra gran puesta en escena, donde celebramos nuestra libertad de continuar explorando nuevos territorios de la experiencia humana. Bienvenidos son todos a apropiarse de esta mágica experiencia colectiva.”

Estas palabras alzaban las expectativas de los asistentes al llegar al lugar donde sería el festival.

Lo primero que se ve al ingresar es el río, para pasar de la zona de campamento a la del festival hay que cruzar un puente que le pasa por arriba, el agua es cristalina y color turquesa y le da un toque paradisiaco a la Terra Incógnita, que cuenta con tres escenarios rodeados por arboles y jardines llenos de gente bailando y pasándola bien. El río rodeado de personas asoleándose y uno que otro valiente que se animó a nadar en el agua fría y refrescante. Se sentía la buena vibra de los asistentes.

El primer acto que llamó la atención de la gente fue Century, un proyecto de artistas mexicanos de música electrónica que forman una dupla que ha crecido mucho en los últimos años. Se presentaban en el Dancefloor, un escenario enfocado a este tipo de música. Tocaron durante una hora y la gente bailaba y disfrutaba, fue un buen comienzo musicalmente hablando y crearon buenas expectativas para lo que seguía del festival.

La zona de Food trucks se llenaba y se iban acabando las tortas de chilaquiles, similares a las que venden afuera de la UP. Otros actos de diferentes géneros se escuchaban en los diferentes escenarios, mientras caía la noche.

A las ocho de la noche le tocaba a “RHYE”, que aunque no sea una banda que te pone a bailar te transmite mucha calma que, combinada con la naturaleza y la armonía del carnaval, hicieron que el público pasara un rato muy placentero.

Cuando acabó RHYE la gente se notaba apresurada por moverse al otro escenario, ya que tocaba AME, un par de alemanes que llevan la música electrónica a una expresión minimalista y exótica. La gente bailó sin parar por dos horas y durante este periodo fue que se empezaba a notar un poco alcoholizada, así que la diversión y las irreverencias empezaron a incrementar, aunque en un ambiente de armonía y amabilidad.

Cuando acabó AME ya eran las tres de la mañana y a las cuatro empezaría uno de los actos mas esperados: ACID PAULI. un músico y productor también de procedencia alemana que se ha distinguido tanto por sus producciones como por sus remixes y presentaciones en vivo,  siempre cadentes, sombrías, y llenas de energía. Los valientes que se quedaron a presenciarlo bailaban sin parar, durante este trayecto salió el sol y le dio al carnaval un color naranja que lo hizo ver aún mas paradisiaco.

Cuando acabó se empezaron a salir las caras cansadas y la orilla del río se empezó a llenar de personas acostadas que no alcanzaron boleto de camping. Eran las diez de la mañana y el festival seguía vivo, muchas personas rondando, nadando y disfrutando, algunas en calidad de zombies y otras con la misma energía que el día anterior.

Dieron las cuatro de la tarde y era hora de regresar a la realidad. Bahidorá había terminado y no defraudó. Otorgó a los asistentes un fin de semana lleno de diversión, armonía, naturaleza y buena música.

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