Huamantlada: La Fiesta Brava de Tlaxcala

Valiente joven tomandose una selfie mientras corre de los toros.

Por: Eduardo Miguel Arellano Salguero / Fotos por: Eduardo Miguel Arellano Salguero

El pasado sábado 20 de agosto se llevó a cabo en Huamantla, Tlaxcala, la famosa celebración conocida como “La Huamantlada”. El nombre de este evento deriva de la bien conocida “Pamplonada” en Pamplona, España. En ambos eventos se liberan toros alrededor de las calles, los cuales son adquiridos específicamente para esta celebridad, y solo los más valientes se atreven a correr en las mismas calles que estos animales.

Antecedentes

“La Huamantlada” se realizó por primera vez el 15 de agosto de 1954, esto surge gracias a los aficionados taurinos Eduardo Breton González, Manuel de Haro, entre otros. Tras presenciar los famosos encierros decidieron traer el espectáculo a Huamantla. 62 años después se sigue viviendo la pasión y la emoción que seguramente se vivía en ese entonces.

Inician los preparativos

Si no eres nativo de Huamantla e ibas en coche tuviste que haber llegado por lo menos la noche anterior, ya que el sábado las calles se encontraban cerrados y era imposible el paso. Además, los mismos vecinos se encargan de dejar las calles vacías en la noche para que al día siguiente en la mañana empiecen los preparativos para “La Huamantlada”.

Desde las 5:00 horas se puede escuchar a los hombres levantando los burladeros y las gradas. Los mismos vecinos se encuentran ayudando en lo que se puede, ya se armando o incluso ofreciendo agua y desayuno para los trabajadores. Los vendedores de recuerdos y comida también se van haciendo presentes, arreglando sus puestos y acomodando su mercancía para venderse previo a el encierro.

¡Que empiece la fiesta!

A las 7:00 horas es imposible seguir dormido, la fiesta brava ya ha comenzado. Por las calles retumba el sonido de los tambores y las trompetas y la gente ya se encuentra bailando al ritmo de la música. Aun faltan seis horas para que de comienzo el encierro, pero las gradas se empiezan a llenar poco a poco. Se van armando filas enormes en los puestos de comida, podemos encontrar tacos, elotes, esquites, botanas, fruta, verduras, tortas, hotdogs y helados, entre muchas cosas más.

Dan las 10:00 horas y las personas recorren todo el circuito antes de que sean liberados los toros. Por donde uno mire se puede apreciar a la gente usando pañoletas rojas, diademas de cuernos, pulseras y gorras compradas de los vendedores. A la gente ya le estaba dando “esa sed de la mala” y para su fortuna la venta de bebidas alcohólicas ya había comenzado. Las calles estaban repletas de aficionados, la gente bailaba, cantaba, tomaba fotos y disfrutaba de la comida y las bebidas, incluso entre desconocidos se festejaba como si llevaran años de conocerse, era una verdadera celebración. Lo único que faltaba era esperar el sonido de los tres cuetes para dar inicio al encierro.

¡Suelten al toro!

Suena el primer cuete y la gente se apresura para hacer sus ultimas compras y encontrar un buen lugar en las gradas. Se escucha el segundo cuete, las calles ya se ven vacías a comparación de hace unas horas, solo los valientes y los suficientemente borrachos permanecen en las calles. Se hace presente el tercer cuete para marcar el inicio del encierro, los toros ya han sido liberados, ahora corren por la calles de Huamantla en el circuito que se ha armado.

La gente grita de emoción, le aplaude a los valientes que se atrevieron a poner su vida en riesgo. No se sabe cuando ni por que lado saldrán los toros. Cuando los toros estaban por hacer su aparición, se podía apreciar la ola enorme de personas corriendo de tremendas bestias. La gente le celebraba a aquellos valientes que corrían lado a lado con los toros, a los que se atrevían cruzar entre do toros y los que llegaban a tocar su cuernos.

“Los Héroes Sin Capa”

La mala suerte también se hizo presente en este evento, dado que hubo por lo menos 17 heridos y desgraciadamente un muerto. El equipo medico era rápido en acudir al auxilio de los heridos, ya sea corriendo o arriba de su grúa iban al rescate de las victimas de los toros. Además, alrededor del circuito se encontraban varias ambulancias e incluso un helicóptero por si se necesitaba un traslado urgente.

Lástima que termino…

Alrededor de las 6:00 de la tarde el encierro ya estaba llegando a su fin. La mayoría de los toros ya habían llegado a la plaza para la corrida. Los restantes era trabajo de los corredores amarrarlos y jalarlos hasta la plaza. Tarea difícil ya que ni la fuerza de diez hombres podía con la de un solo toro, incluso se llego a usar la fuerza de una grúa para lograrlo.

A las 8:00 de la noche las calles ya estaban vacías, solo quedaba recoger las hartas latas y vasos de cerveza y desmontar las gradas y los burladeros. Las calles se habían vuelto a abrir, pero aun así se encontraban desiertas. La fiesta brava había llegado a su fin. La fiesta, la adrenalina del momento y las deliciosas bebidas y comida ya son solo un fantasma. Así fue como se vivió “La Huamantlada” del 2016.

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