La música en la guerra

Aeham Ahmad

El pianista, Aeham Ahmad, tocando en las ruinas de Siria.

Por: Ilian Borges Castañeda / Foto: Johannes-Wasmuth-Gesellschaft e.V. 

Aehem Ahmad, refugiado sirio de 27 años en Alemania, busca ponerle “un rostro humano” a los desterrados que han sido víctimas de la guerra en Siria mediante un espectáculo de piano. A través de su música intenta facilitar su integración y ayudar a los millones de personas que dejó atrás.

De acuerdo a una nota publicada por una nota en el periódico español La Vanguardia el pasado , a manera introductoria, pide disculpas por no ser el mejor pianista, pues él comenzó su carrera tocando conciertos entre los escombros de su país. Él conoce la urgencia de su misión, más que nada ahora, ante los ataques que ha recibido Europa por parte de refugiados pertenecientes al Estado Islámico quiénes han intentado afectar a miles de civiles mediante ataques terroristas; esto sólo ha causado que los alemanes estén enojados y ansiosos por cerrarle la puerta a cualquier migrante.

Dentro de las melodías que Aehem Ahmad interpreta, la narrativa de cómo escapaba de las bombas, del hambre y la represión sobresalen, pero principalmente declara que: “El terrorismo no tiene religión” buscando que los alemanes y que todo el mundo comprenda que los refugiados no van a destruir un país, sino que tratan de ayudar a construirlo.

Historia de un pianista sirio

Ahmad, antes de tener la oportunidad de resguardarse en Alemania, vivió en el campo de Yarmuk junto con su familia, barrio de Damasco en donde más de 160 mil personas habitaban de manera tranquila. Fue hasta 2012 que los habitantes tuvieron que abandonar el lugar debido a que la zona se había convertido en un lugar de combate entre el ejército y rebeldes. Conforme avanzaba el tiempo el Estado Islámico al ver los gritos de auxilio de Ahmad quemaron su piano justificándose con que el islam prohibía la música. Es aquí donde tomó la iniciativa de abandonar el país en búsqueda de un nuevo lugar para él y su familia.

“Soy un refugiado, pero me he hecho famoso, y eso no gusta a todos –confiesa–. Hay que comprenderles; si estás en Siria en peligro por la guerra y muriéndote de hambre, si estás en Yarmuk comiendo gatos y hierba, verme en vídeos bien vestido en conciertos en Alemania… no es fácil”, de acuerdo a lo pulicado en el sitio de La Vanguardia.

La vida después de Siria

Actualmente vive en un albergue de refugiados ubicado en Wiesbaden (Alemania). En semanas recientes, según información del periódico mexicano Reforma, recibió el estatus de habitante y su familia ya se encuentra con él.

A pesar de que los ataques contra migrantes persisten, él nunca ha recibido ninguna amenaza por lo que ha continuado tocando su piano, buscando eliminar los estereotipos que han sido divulgados gracias a la ola de terrorismo que ha surgido.

Su situación ha cambiado totalmente desde que abandonó su país natal; se le prometió una remuneración por cada concierto que dé. Sin embargo, él duda mucho de si en verdad la gente siente lo que canta o si solamente le tienen lastima por ser un refugiado más. Por su parte, conoce bien su objetivo y sabe cómo alcanzarlo.

Desde que el Estado Islámico quemó su piano, supo que debía hacer todo lo posible para erradicar la imagen que circulan entorno a los musulmanes. Tiene la esperanza de poder cambiarlo apoyado por la comunidad y su música.

 

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