De Chile de Mole y de Pozole: Ironía Educativa

 


Por: Eduardo Acuña Martínez

En septiembre de 2013 se anunciaba la entrada en vigor de la Reforma Educativa por parte de la Secretaría de Educación Pública; desde entonces la implementación de las medidas contenidas en esta reforma ha sido increíblemente turbulenta. Si bien la respuesta por parte de los trabajadores de la educación ha mostrado su descontento ante esta situación, su actitud ha sido caprichosa y egoísta.

El artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se refiere a la facultad de soberanía, la cual reside en el poder público, pero dimana del pueblo de forma inalienable. Por lo tanto es el pueblo y solo éste quién tiene en sus manos el derecho de alterar o modificar la forma en que se gobierna el país.

La forma de gobierno en México es una República Democrática, y eso entre muchas otras características implica que nosotros (en principio) escogemos a los dirigentes, que en nuestra representación, toman las decisiones más importantes respecto al manejo del país.

Es perfectamente entendible que, como sociedad, muchas veces las decisiones tomadas por el gobierno nos parezcan erróneas o poco adecuadas. Estas consideranciones, en menor o mayor medida que afecten a los distintos sectores del pueblo mexicano, pueden generar altos niveles de descontento.

Ante esta situación, el constituyente nos provee con las legislaciones pertinentes, que sirven como vías o canales para poder expresarnos y exigir al gobierno un cambio, cuando no nos parece la forma en la que se está gestionando la política del país.

En los artículos sexto y noveno constitucionales se menciona la libertad de expresar las ideas sin objeto de inquisición penal así como el derecho a la libre asociación, protesta y petición, respectivamente. Pero cabe destacar que en ambos casos se estipula, que todo esto es lícito siempre y cuando no se ocasionen daños a la moral y a terceros.

Si bien el gobierno debe salvaguardar el derecho de los trabajadores de la educación para manifestarse, también debe tener en cuenta los daños que están ocasionando a terceros en los distintos sectores económicos. Miles de negocios se han visto afectados recientemente por las acciones de la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Eduacación (CNTE)

Plantones, marchas, saqueos, y enfrentamientos contra la autoridad han afectado desde los más pequeños locales que se encuentran en los estados afectados, hasta grandes cadenas hoteleras y aeropuertos.

El Estado no es perfecto, y es deber de los ciudadanos exigir una correcta gestión por parte de los dirigentes. Es importante que las decisiones de nuestro gobierno sean siempre en beneficio de todo México y sean representativas de las necesidades del ciudadano.

Pero, ¿con qué autoridad moral pueden exigir los trabajadores de la educación que se respeten sus derechos, cuando ellos mismos no respetan los de los demás?

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