Pregonero Político: La Guerra Infinita

por: Jorge Espinosa Argaiz

fullsizerender

La batalla entre la CNTE (Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la educación) y el gobierno de Enrique Pela Nieto parece no tener fin. Cuando parecía haber terminado, el día de ayer la CENEO (Coordinadora Estudiantil Normalista de Oaxaca) cerró parcialmente la carretera federal de Oaxaca, robando tres camiones en el proceso. El motivo es exigir diez mil plazas de docente a los egresados de las escuelas normalistas sin presentar ningún tipo de evaluación, misma que está estipulada en la flamante reforma educativa. Yo me pregunto, ¿a quién beneficia este tipo de medidas? O mejor dicho ¿a quién no perjudica?

Después del cruento enfrentamiento entre la policía federal y los integrantes de la CNTE del 19 de junio, los ánimos parecían haberse calmado. Sin embargo, el conflicto está lejos de llegar a una solución. El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo, mencionó que no habrá plazas para los que no presenten la evaluación; naturalmente estas declaraciones no fueron del agrado de los maestros, por lo que anunciaron a finales de agosto que no regresarían a las aulas hasta poder tener un diálogo con el gobierno federal. ¿Los principales afectados? Los niños. Los futuros trabajadores. El futuro de México.

Enrique Peña Nieto declaró el 22 de agosto que no habrá diálogo hasta que los niños del país puedan recibir educación, misma que se supone “gratuita” y “obligatoria”. Estas palabras parecen dar un aire de esperanza al conflicto: la mayor parte de las escuelas en Oaxaca y Guerrero ya regresaron a las aulas, y el día de ayer se levantó el plantón de la CNTE en la plaza de la ciudadanía en la CDMX después de 111 días. Sin embargo, los maestros aún esperan entablar el diálogo con el gobierno para llegar a un acuerdo; sólo se espera que regresen las escuelas faltantes a clases.

A mi parecer, el diálogo tiene dos escenarios posibles: La reforma educativa no se va a tocar, y los maestros volverán a manifestarse dejando a los niños sin clases; o el segundo escenario, y el menos probable: la reforma tampoco se toca, pero los maestros llegarían a un acuerdo económico y todo volvería a la normalidad. ¿Por qué digo que no se va a tocar la reforma? La reputación de nuestro presidente ya está bastante dañada como para cambiar una de sus reformas, las cuales fueron uno de los principales motivos para que llegara a la presidencia. No se van a rebajar a modificar la reforma.

El orgullo de ambos bandos está destruyendo la educación básica mexicana, y el futuro de ésta luce poco prometedor. Por un lado los maestros no quieren hacer un pequeño examen para demostrar que tienen los conocimientos, y por otro lado el gobierno no está dispuesto a modificar. Es un ciclo vicioso, una guerra infinita que daña al país entero.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s