Dilma Rouseff: “Juana de Arco de Brasil”

Por: Catina Flores Luiselli/ Foto: https://omeninoquenaomachuca.wordpress.com/

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La ex presidenta de Brasi, Dilma Vana Da Silva Rouseff

A raíz de la deposición definitiva de la antigua mandataria brasileña Dilma Rouseff durante el mes de septiembre del año en curso –gracias a la votación de 61 miembros del Senado–, resulta menester ahondar en la vida y trayectoria de la primera mujer en ostentar el cargo de máximo dirigente de su país. 

Con un tumultuoso pasado en la guerrilla, Dilma Vana Da Silva Rouseff llegó a ser conocida en todo Brasil gracias a su nombramiento como Ministra de Minas y Energía por parte del entonces presidente, Luíz Inacio Lula Da Silva. Tiempo después, fue nombrada como sucesora a gobernante del pais mais grande do Sudamérica.

Dilma Rouseff nació el 14 de diciembre de 1947, en Belo Horizonte. Sus padres fueron  Dilma Koimbra Silva y Pedro Rouseff, abogado y empresario de origen búlgaro, militante del Movimiento Comunista de Brasil, de quien recibió su primera lección de política. Así pues, el Golpe de Estado de 1964 tuvo lugar mientras Rouseff aún cursaba el colegio secundario, donde se incursionó en la militancia política a pesar de su corta edad.

Tiempo después, tras adquirir mayor experiencia, formó parte de la organización guerrillera COLINA, la cual fue uno de los grupos armados más poderosos formados en contra del régimen militar.

Dilma fue bautizada como “La Juana de Arco Tropical” por un fiscal que investigó su participación en el movimiento subversivo brasileño que se enfrentó a la dictadura militar en la década de 1960. Su apodo más popular proviene también de aquel tiempo: La Mandona, gracias al peculiar modo de dar órdenes a sus subordinados durante su participación activa en el movimiento guerrillero.

 No obstante, fue detenida en 1970 por un tribunal militar; torturada y condenada a tres años de prisión. A pesar de su enigmático inicio en la política nacional, logró convertirse en Jefa de Gabinete de Lula Da Silva, para después postular su candidatura a la presidencia de Brasil, de la cual resultó electa con el 56 por ciento de los votos, asumiendo el cargo el día 1 de enero de 2011.

Su trayectoria política fue sin duda marcada por una evidente ideología feminista, expresada en una entrevista proporcionada al periódico El País, cuando aún ostentaba el cargo de Jefa de Gabinete:

“He trabajado íntimamente con el presidente Lula en los últimos cinco años y medio. Su éxito es el mío. He sido su brazo derecho e izquierdo. El no será ministro si yo llego al Gobierno, pero siempre estaré abierta a sus propuestas (…). Voy a continuar el modelo, pero con corazón y alma de mujer. No para repetir, sino para progresar (…). En Brasil, una de las mayores tareas pendientes es la recomposición de los lazos. Con mejorar la situación económica no basta, también hay que reconstruir la familia porque es clave para mejorar la educación, para combatir la delincuencia”.

Sin duda, su discurso político se encontró siempre en función de la defensa a la  mujer, plasmado incluso en su campaña presidencial. De esta manera, declaró lo siguiente durante un discurso el 20 de febrero de 2010: “Para muchos, las mujeres son la mitad del cielo, pero nosotras queremos también ser la mitad de la tierra, con plena igualdad de derechos, de salarios y de oportunidades”.

Una vez elegida como presidenta de su país, continuó con la política social e internacional de Da Silva y encaminó su acción a dar término a la pobreza extrema en Brasil. Además, su administración fue la responsable de organizar los la Copa Mundial de Fútbol de 2014 por lo cual fue ampliamente criticada, debido, principalmente, a la situación económica de su país.

Asimismo, fue destituida del cargo presidencial por el Senado el día 31 de agosto de 2016, al ser declarada culpable del delito de responsabilidad en el maquillaje de las cuentas fiscales y la firma de decretos económicos sin aprobación previa del Congreso de Brasil, por 61 votos contra 20.

Ante su destitución del cargo como presidenta de la República, afirmó durante una rueda de prensa afuera del Palacio de la Alvorada: “En mi vida he sufrido dos golpes de Estado. El de la dictadura y éste”.

Finalmente, la vida y trayectoria política de Dilma Rouseff son definitivamente historias de lucha, de superación personal y, más importante aún, de una mujer que ha marcado la historia mundial como la cuarta mujer presidenta – tras los gobiernos de Lidia Gueiler Tejada (1979), Michelle Bachelet (2006) y Cristina Fernández de Kirchner (2007)– en América del Sur.

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