En el último suspiro…

Por: Gerardo Rodríguez / Foto: Foursquare.com

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Los dos equipos a mitad del juego

 

El partido entre los Gamos del Cum y el Instituto Simón Bolívar se llevó a cabo a las 11:00 horas del pasado sábado 8 de octubre. Erick, con el número 12, se alineó para recibir el centro que Aníbal le mandó. Sus tiros zurdos generalmente fallaban, pero no quedaba mucho tiempo, todo el equipo estaba exhausto y el marcador estaba empatado desde hacía cinco minutos. 

Hora y media antes, entraba la selección del CUM, el gentío se levantó a echar porras y gritar: – ¡Con todo Gamos! ¡Vamos campeones! –. Empezó el partido y el ISB (los visitantes) dominaban, la posesión del balón era casi totalmente suya. Entró el primer gol del ISB al minuto 20, no fue muy notable. La respuesta de los Gamos fue inmediata, Luis recibió un pase elevado del número 9, se llevó a dos contrarios y anotó un gol, mandando el balón a la otra esquina de donde se encontraba el portero.

Transcurrió el resto del primer tiempo sin mayor emoción más que una tarjeta amarilla a Julio, un defensa de Gamos que había cometido varias faltas. El equipo del CUM estaba muy exhausto, apenas habían entrenado dos semanas para este partido a pesar de que era un torneo muy importante.

Sonó el silbato y comenzó el segundo tiempo. Las gradas se habían dividido en dos, del lado derecho los padres de los jugadores del ISB, del izquierdo los padres de  los jugadores de Gamos. La rivalidad estaba al máximo; las faltas también.

El árbitro estuvo a nada de terminar el partido por las lesiones que se llevaron algunos jugadores. Aníbal entró en el minuto 60, justo a tiempo para aliviar la presión de Gamos. A pesar de esto, el portero la despejó mal y Mauricio, del ISB, en una serie de pases junto con Jesús, logró burlar a toda la defensa y colocar el marcador 2-1.

Arturo hizo una de las jugadas más grandes del partido después de robarle el balón al número 7 apenas habían hecho el saque después del gol. Caía el gol del empate. Lo que quedaba hacer era defender lo mejor posible y aprovechar errores para marcar la victoria.

La técnica defensiva sirvió unos quince minutos, pero a medida que el partido entraba de lleno al final, el equipo del CUM empezó a mostrar señas de agotamiento; eso y una ligera barrida decidieron el rumbo del partido.

Era casi imposible meter un último gol en los escasos cinco minutos restantes. Después de que el balón se alineó, la muchedumbre estaba incontrolable, llovían gritos y hasta insultos de todas partes. Erick trató de controlar el centro que le mandaron, pero no pudo parar el balón, sin más, disparó de zurda directo a la portería; el portero no midió la fuerza con la que iba el balón. La gente se desvivía, sonó el silbato y el partido concluyó.

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